Descripción y ficha técnica
| Desarroladores/distribuidora | : | Nintendo |
| Año: | : | 1983 |
| Número de pantallas | : | 2 |
| Tipo de pila | : | LR44 o SR44 |
| Número de pilas | : | 2 |
| Serie | :Â | Multi Screen |
| Descargar para PC | : | |
| Jugar en navegador |
El poder del «puro vicio» sin algoritmos: Jugando a la Game & Watch Donkey Kong II con mis hijos
Hay objetos que guardan trocitos de nuestra infancia, y en mi caso, uno de los más especiales reposa en un cajón de casa: mi Game & Watch: Donkey Kong II de Nintendo.
Fue uno de los regalos de mi primera comunión. De eso hace ya bastante tiempo, pero ahà sigue: en un estado de conservación impecable y funcionando como el primer dÃa. De vez en cuando, mis hijos y yo la desempolvamos, le ponemos sus dos pilas de botón y nos preparamos para un torneo familiar de lo más nostálgico.
Una joya de 1983 que sentó las bases del videojuego moderno
Lanzada al mercado por Nintendo en marzo de 1983 dentro de la mÃtica serie Multi Screen (modelo JR-55), esta maquinita de carcasa marrón café es pura historia del videojuego.
Como curiosidad histórica, el diseño de doble pantalla desplegable que concibió el genial Gunpei Yokoi para estas Game & Watch fue la inspiración directa sobre la que, más de dos décadas después, se diseñarÃa la exitosa Nintendo DS. Además, el juego nos pone en una posición atÃpica: no controlamos a Mario, sino a Donkey Kong Jr., con la misión de rescatar a su padre que ha sido encadenado por el propio Mario.
Magia de pantalla cristalina frente a las pantallas modernas
Lo fascinante de sacar esta consola con más de 40 años a sus espaldas es ver la reacción de los niños de hoy en dÃa. Están acostumbrados a gráficos hiperrealistas, frecuencias de refresco altÃsimas y mecánicas diseñadas mediante algoritmos para retener su atención a base de recompensas continuas, pases de batalla o compras integradas.
Por eso, el impacto de una Game & Watch es casi un experimento social:
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Simplicidad pura: Dos pantallas de cristal lÃquido con posiciones fijas, unos pocos pitidos de altavoz piezoeléctrico y una cruceta de dirección.
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Sin trampas ni cartón: No hay algoritmos que influyan en la dificultad para engancharte artificialmente.
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El reto directo: Solo eres tú, el ritmo del juego que se acelera progresivamente y la superación de tu propia puntuación máxima.
Es increÃble comprobar cómo esa jugabilidad limpia genera en los niños de hoy lo que siempre hemos llamado puro vicio. En cuestión de minutos se olvidan de las consolas modernas, se concentran en el tiempo preciso para saltar los cepos y las chispas eléctricas, y empiezan a picarse entre ellos —y conmigo— por ver quién consigue liberar a Donkey Kong.
Ver a mis hijos picados con el mismo juego con el que yo disfrutaba a su edad es un recordatorio de que un buen diseño de juego no caduca nunca. Y lo mejor de todo: la satisfacción de jugar por el simple placer de jugar, un entretenimiento sano, analógico en espÃritu y libre de cualquier distracción perjudicial.
¿Y vosotros? ¿Conserváis alguna joya retro en casa que sigáis disfrutando en familia?

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